Jorge Pardo – World Love Supreme Gnawa

Jorge Pardo. Saxo y flauta. Madrid. Recientemente galardonado con el Premio Nacional de las músicas Actuales 2015, celebrado en los cinco continentes. Dos décadas en el sexteto de Paco de Lucía han forjado un músico inclasificable imposible de definir sin mencionar al menos dos estilos musicales: el flamenco y el jazz. Siempre inquieto y curioso, nos presenta ahora “World Love Supreme” una revisión de la obra de Coltrane desde su espiritual y global visión musical.

A Love Supreme” es una de las obras más profundas e influyentes del siglo XX compuesta por el saxofonista John Coltrane. La música gnawa es una herencia de los esclavos islamizados en el Magreb que practican una ceremonia musical de propiedades curativas. Dos mundos espirituales reunidos de la mano de Jorge Pardo junto a unos músicos con personalidad propia dando como resultado esta obra global; “World Love Supreme”.

Una coproducción de Jorge Pardo junto a la Dirección General de Promoción Cultural de la Comunidad de Madrid.

A Love Supreme. La obra.

En verano de 1963 John Coltrane se refugió durante cinco días en un cuarto de su casa de Nueva York con un cuaderno, un boli y su saxo tenor. “Se llevaba algo de comida de vez en cuando, y se pasaba las horas meditando sobre la música que oía en su interior” recuerda su esposa Alice en el libro de Ashley Khan “A Love Supreme y John Coltrane” (Alba, 2004).

Cuando John Coltrane abandonó su refugio. Alice recuerda la serenidad del semblante: “Era como Moisés bajando de la montaña… tenía esa alegría, esa paz en el rostro, tranquilidad”.
Coltrane y toda su generación estaban en un proceso de búsqueda de los límites expresivos del jazz. Por otra parte Estados Unidos vivía el estallido de la lucha por los derechos civiles. Eran tiempos de cambios y en los siguientes discos John Coltrane buscará tormentosamente las fronteras de su instrumento. Serenidad es una palabra que no volverá a asociarse con John Coltrane.

“Ésta es la primera vez que me ha llegado toda la música que quiero grabar, en una suite. Ésta es la primera vez que lo tengo todo, todo listo” dijo Coltrane al concluir su epifanía.

El álbum se grabó 9 de diciembre de 1964 junto a su cuarteto formado por Elvin Jones en la batería, Jimmy Garrison al contrabajo y McCoy Tyner en el piano. Consta de una suite en cuatro movimientos: Acknowledgement, Resolution, Pursuance y Psalm. Fue lanzado en febrero de 1965 y muy pronto se convirtió en uno de los discos más influyentes del siglo XX. Trascendiendo los limites del jazz y llegando a toda clase de artistas fueran del rock, del jazz o del hip hop.

 

Los Gnawa (gnaoua)

Descendientes de los esclavos islamizados en el Magreb en un proceso que dura varios siglos. Los expertos apuntan a la conquista del imperio Songhai en 1591 como desencadenante del traslado de esclavos hacia el Magreb pero avisan que ya existía anteriormente tráfico de seres humanos.

 

Trance curativo

La música gnawa es hipnótica, en ella se entonan cantos a Alá y tiene propiedades curativas. Dicen que tienen un canto para cada mal. que en el desierto van desde las picaduras de los escorpiones a los disturbios del espíritu.

El Maaleem es el maestro que dirige el ceremonial y canta sobre los acordes del guembri (un bajo de tres cuerdas construido, en origen, con piel de camello y se acompaña de tambor, cantos y las castañuelas metálicas (qraqeb).

La música gnawa ha permanecido semioculta a los ojos occidentales hasta que fue reivindicada por músicos como Randy Weston, posteriormente se comenzó a celebrar en 1998 el Festival Gnaoua de Essauira (Marruecos) que reúne a intérpretes de todo el mundo que intercambian sus músicas con los gnawa. Así músicos de la categoría de Pat Metheny, Wayne Shorter, el trío de Jorge Pardo, Carles Benavent y Tino Di Geraldo o Asian Dub Fundation han podido sentir el contraste de su música frente a la gnawa. Uno de los momentos memorables que se producen cada año en el festival fue protagonizado por Bassekou Kouyaté, llevaba unos minutos en el escenario junto a un maestro y parecía que llevaran siglos tocando juntos. “Nos conocimos sobre el escenario, no hubo ni ensayo, ni prueba de sonido, ni siquiera rezamos juntos -recordaba Bassekou sobre el encuentro-. No hay mucho misterio, nosotros en Mali tenemos un tipo de música similar”. Al rato pone en marcha su Iphone y hace sonar una canción que, efectivamente, tiene rasgos similares a las de la cultura gnawa.

Pat Metheny contaba su experiencia desde otro punto de vista más práctico. “Estuve en Cuba con un grupo y no pude meter una nota en su música, sin embargo la música gnawa te deja espacio”.

La música gnawa hoy mantiene su doble función, religiosa y como espectáculo. De alguna manera vive una transformación parecida a la del flamenco de los últimos años o las convulsiones que vivió el jazz y la música popular en los años de “A love Supreme”.

Texto; Gómez Gufi.

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